San Cupertino

La otra noche languidecíamos en el sofá después de cenar cuando acabó lo que quiera que estuviésemos viendo en la tele y apareció el típico bodrio adivinatorio que, junto a los call-tv, llenan las madrugadas de ese timo que es la TDT (50 canales tengo en casa, y la mayoría de las veces no hay nada en ninguno de ellos. Nada). Entre adivinación y adivinación, que oíamos como quien oye llover o el centrifugado de la lavadora, nos llamó la atención un rótulo que apareció sobreimpreso en pantalla: Plomomancia. Ni corto ni perezoso, mi santo esposo lo buscó en internet a ver qué narices era eso. Y encontró este enlace, con el que seguimos sin saber qué demonios era eso de la plomomancia pero nos echamos unas risas. Entre carcajada y carcajada, nos llamó la atención otra cosa que dijo la adivinadora, que garantizó al cien por cien a la pobre incauta que llamó que aprobaría las oposiciones que estaba preparando y le aconsejó que se encomendase a San Cupertino.

Al principio pensamos que era otra invención de la experta, pero luego recordamos la de sitios con nombres de santos que hay en California (San Francisco, San José, San Luis Obispo, Santa Clara…), así que igual a Cupertino, hogar de las manzanas, también le pusieron su nombre en honor a un santo. Y, en efecto, así fue, aunque el nombre completo del santo es San José de Cupertino.

La historia del santo, cuyo día se celebra el 18 de septiembre (dos días antes que San Eustaquio; de haberlo sabido podríamos habernos casado ese día para que este sitio se llamase San Cupertino) es curiosa. Nacido en el seno de una familia italiana humilde, tuvo una infancia enfermiza. Era débil, escuálido, torpe y no demasiado despierto. No consiguió ingresar en la primera orden monástica en la que lo intentó y fue expulsado del monasterio capuchino que le admitió precisamente por sus pocas luces y su escandalosa torpeza (lo tiraba y derramaba todo, tropezaba con cualquier cosa…). Después de varios desencuentros eclesiásticos similares, empezaron los éxtasis místicos y, sobre todo, las levitaciones, que le granjearon el sobrenombre El santo volador y no pocos problemas en su monasterio y hasta con el Papa Urbano VIII, que quería comprobar si era verdad que era capaz de levitar. En plena reverencia para besar los pies del Papa, José salió volando.

Por esta y otras hazañas, el pobre fraile fue juzgado por la Inquisición en Nápoles. Fue absuelto, pero condenado a una serie de exilios sucesivos en los que siempre se le prohibía hablar con nadie salvo el prior del monasterio en que estuviese, ni dar misa, ni ejercer ninguna otra función religiosa. José pasó el resto de sus días aislado y solo hasta que murió el 18 de septiembre de 1663. Un siglo después, en 1767, fue canonizado. Desde 1781 sus restos reposan bajo un altar de la iglesia de San Francisco en Osimo.

Sus problemas con los estudios, su escasa inteligencia y sus habilidades voladoras hicieron a San José de Cupertino patrón de los malos estudiantes (los flojos y los duros de mollera), los discapacitados intelectuales y de todos los que surcan los cielos, desde astronautas a paracaidistas militares, pasando por cualquier piloto de las Fuerzas Aéreas y, específicamente, los de la OTAN. Me pregunto si llevarán una estampita suya en la cabina cuando salgan de bombardeo…

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9 comentarios en “San Cupertino

  1. me voi a encomendar a este santo por que la verdad yo si creo que pueda obtener buenas calificaciones y tener un promedio que me ayude durante mi vida . Gracias san Jose de Cupertino

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  2. yo me he encomendado y a su vez le he fallado como creyente. pero nunca me dio la espalda. es un santo que vela por el bienestar del estudiante. amen

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  3. me encomiendo a ti San Cupertino para que eme ayedes en el examen que voy a presentar el 13 de Abril de 2012. prometo ser devota tuya y hacerte una Novena antes del Examen Amén.

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  4. Soy testigo de un evento sumamente raro de caracter milagroso pordia apostar mi vida, un examen especialmente dificil de una materia que especialmente aborrecia por la forma de impartirse y una maestra de delicado trato asi como especial retorcido sentido del humor, (por lo menos hacia mi o era lo que yo sentia) fué cancelado y no solo eso, fue con calificacion a base de asistencias, tube 100. Solo recé por el 60, no pedia mas, pero Santa Rita la santa de las cosas imposibles tambien estubo ahi, hoy lloro y llore al vivir esto, fui a la catedral de mi ciudad y que de en oracion y agradecimiento. lei su historia (ambos Santos)muchas veces y me movio(y mueve) muchas fibras. Era imposible pasar ese examen sin un milagro… Gracias San Cupertino y Santa Rita intervinieron por mi y hoy les pido una vez mas su intervencion, minimo pasar.

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  5. me encomiendo a vos San Jose de Cupertino para que pongas tus manos sobre Leandro que ha estudiado mucho su materia karma que es Familia, la cual es dificil y no pudo aprobarla el cuatrimestre pasado.Tambien te pido por Juan Manuel que pueda aprobar su ultima materia y asi recibirse ya que ha estudiado y se ha esforzado para terminar .Yo te he visitado en la iglesia y aunque me resulta muy dificil llegar voy a ir nuevamente, me emociono mucho tu altar y siempre te deje mi agradecimiento, una vez mas te pido que hoy estos hijos puedan aprobar. Gracias!!!!!!!!

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