A medias

Yo tenía un plan. Bueno, no hablo de un plan vital ni nada demasiado rimbombante, sino de unos modestos objetivos que pretendía cumplir en el día de hoy: encargar las invitaciones, buscar un sujetador adecuado a mi vestido de novia y encontrar unos zapatos en los que meter estos inmensos pies (también tenía otras cosas que hacer, como poner una lavadora, pero eso no entra dentro del apartado bodorrístico).

El día empezó bien, porque en el programa aparecieron dos buenos amigos a los que (sé que suena cursi, pero es lo que hay) echo de menos casi a diario y que estaban de visita en la que es ahora mi ciudad con la excusa de asistir a un curso del Instituto de Práctica Empresarial centrado en una de las disciplinas más apasionantes jamás creadas por el hombre: el urbanismo.

El indudable interés del asunto en cuestión, un área inexplicablemente omnipresente en las redacciones de los periódicos locales (al menos en los que conozco) no les ha impedido compartir con nosotros un ratito delicioso en el que hemos comido, cafeteado y, sobre todo, reído a tutiplén. (Por cierto: que sepas -sí, es a ti- que vas a tener que buscarte una excusa mejor para no comparecer el día de San Eustaquio que un simple rezaero; de esto sólo te libraría que Benedicto XVI pasase ese día a mejor vida y te hubiese nombrado antes camarlengo).

Después de meterlos a los dos en un taxi rumbo a ese fascinante curso que cambiará para siempre su forma de ver el urbanismo (las jornadas se extienden hasta mañana, así que es normal que no cupiesen en sí de gozo ante las intensas horas de aprendizaje que tenían por delante), comenzamos con nuestras tareas bodorrísticas, que arrancaron en la sección de lencería de El Corte Inglés.

Como ya dije en su momento, la dependienta a la que mi madre le soltó un indecente anticipo por la promesa de un vestido de novia nos exigió que compareciéramos a la prueba con el sujetador y los zapatos que luciré (es un decir) el día de San Eustaquio.bra

Aunque la prueba no es hasta el 10 de julio, mi madre, previsora donde las haya, comenzó enseguida a apremiarme para que me hiciese con los complementos en cuestión, con frases como “tienes que buscarte algo que te sujete bien las tetas” o “a ver dónde coño metes esos pies”.

La primera parte de la ecuación ha sido solventada con celeridad (o sea, que tengo un sujetador que me sujeta, valga la redundancia, bastante bien), y de ahí fuimos a encargar las invitaciones, con las que probablemente confirmemos la impresión que muchos amigos y familiares tienen de nosotros: que somos unos frikis o, en su defecto (no todo el mundo está familiarizado con el término friki), unos raritos.

Con el modelo elegido, el texto escrito (y compuesto) y la prueba que en unos días (supongo) nos enviarán por correo electrónico, no debería haber ningún problema, aunque nunca hay que subestimar la estupidez de la especie humana, capaz de frustrar hasta el más perfecto de los planes.

shoes01De la papelería, a por los zapatos. Tras acudir a una tienda cuyo escaparate anunciaba la existencia en su interior de calzado de señora hasta ¡el 45! (tengo el pie algo más pequeño, pero me hizo ilusión), y salir de allí con las manos vacías porque no tenían ningún zapato del color y/o medida idóneos, nos recorrimos infructuosamente las zapaterías del centro de Sevilla (estoy considerando partirle la cara al próximo que me mire raro cuando le pregunte si tienen zapatos de señora grandes), fuimos en busca del coche para proseguir la búsqueda por otras zonas de la ciudad.

Y entonces se jodió el día.

Una rotonda, mucho tráfico, una autoescuelista y yo. Os podéis imaginar el resultado. En efecto, me ha llevado por delante y le ha hecho un bonito estropicio a mi coche. El susto, los ramalazos de tontería del supuesto instructor, que no ha sido capaz de apartar a su pupila del lateral anterior derecho de mi coche y que encima se ha permitido darme absurdas, innecesarias y para colmo erróneas lecciones de cómo circular por una rotonda, y el calvario administrativo que me queda por delante (dar el parte a la compañía, peritar los daños, llevarlo al taller…) han acabado con mi frenesí bodorrístico y han frustrado mi expedición en pos de calzado, así que habrá que dejarlo para mejor ocasión. Seguiremos informando.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s