El factor humano

Hace unos días, hablando de las invitaciones, decía que, aunque llevamos a la papelería (Paperfields) el texto escrito y compuesto y en teoría el tema no debería darnos muchos más problemas, “nunca hay que subestimar la estupidez de la especie humana, capaz de frustrar hasta el más perfecto de los planes”. Lo que no decía es que no me refería sólo a la ajena, sino también a la propia.

Los de Paperfields no sólo nos enviaron la prueba una hora y pico después de hacerles el encargo, sino que no cometieron un solo error a la hora de pasar nuestro texto a su invitación, incluido un fallo que aparecía en él.

En lugar de nuestros respectivos teléfonos móviles (por aquello de la confirmación de la asistencia de los invitados) había puesto dos veces el de mi futuro marido. Bien por mí. Mi error, unida a una excesiva estrechez de la fuente seleccionada (la Myriad Pro Regular) nos han abocado a la necesidad de una segunda prueba que esperamos confiando en que sean igual de rápidos.

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