La semana de San Eustaquio

Sí, amigos, el día de San Eustaquio casi está aquí y, aunque espero ir contando día a día mis vicisitudes prenupciales, os voy a ofrecer una especie de agenda con las cosas que tenemos que hacer y los sitios a los que tenemos que ir estos días para que sepáis por dónde andamos.

Lunes

  • Por la mañana: envío postal de un par de invitaciones que quedan pendientes (los destinatarios tienen la versión digital, pero es mejor la impresa) y peluquería para él.
  • Por la tarde: peluquería para mí (que esta misma noche comienzo mis vacaciones eustaquienses) mientras él trabaja duramente para dar de comer a nuestros hipotéticos futuros churumbeles.

Martes

  • Por la mañana, rumbo a Pronovias para recoger mi vestido (para los que acaben de incorporarse, el traje en cuestión lleva cuatro capas de gasa y una especie de cola-capita posterior con la que me muero de ganas de jugar a los superhéroes).
  • Por la tarde, al centro a conocer a Alberto, un chico con el que trabajo pero al que sólo conozco por Messenger (él trabaja en Almería) y que viene a ver esa noche a Madonna.

Miércoles

  • Por la mañana (en principio, porque no está confirmado), recogida del traje de mi inminente cónyuge.
  • A la hora del almuerzo, a San Marco a concretar (o ultimar) los detalles finales del almuerzo del sábado, como la distribución de los invitados.
  • Esa noche, después de otra dura jornada laboral, mi aún novio comenzará su periplo vacacional-bodorrístico.

Jueves

  • En principio, únicamente tareas domésticas y reposo, pero seguro que algo se tuerce.

Viernes

  • Por la mañana llega la primera avanzadilla familiar: mis padres. Ellos se dirigirán a su hotel, en el que se alojará también el resto de la familia, que llegará por la tarde.
  • Mientras, nosotros intentaremos disfrutar de nuestros últimos instantes de paz como solteros, aunque seguro que no lo conseguimos.
  • Por la tarde, le llevaré a él a casa de su madre con su equipaje eustaquiense y volveré a nuestra casa para esperar a que algún miembro de mi familia (con coche) venga a por mí y a por todas mis cosas para pasar la noche en el mismo hotel que ellos.
  • La noche es aún incierta. Lo malo de tener a casi todos tus amigos fuera (y que tengan que trabajar) es que llegan con el tiempo justo a tu boda (bastante tienen con venir, los pobres, así que no me quejaré demasiado), por lo que mi plan de cenar en un chino con ellos y después irnos a ver Mamma Mía! o de copas directamente creo que no prosperará y me iré a cenar con mi familia.

El día de San Eustaquio

  • Mi despertador sonará muy pronto porque tengo que ducharme y desayunar para llegar antes de las 09.00 a la peluquería, donde me peinarán y a las 10.00 me maquillarán. A esa misma hora llegarán al hotel las flores traídas de Holanda que espero que algún familiar caritativo recoja por mí.
  • A las 11.15 llegará un tipo al que no conozco conduciendo este coche que mis padres han contratado (al tipo y al coche) porque mi propuesta de alquilar un coche sin conductor y que mi padre o mi hermano lo llevasen fue rápidamente descartada por mis progenitores, que creen que lo menos que se merece su primogénita para dirigirse al matrimonio ha de ser un Bentley. Por suerte desecharon ideas como la del coche de caballos o la limusina (no sin gran esfuerzo por mi parte), aunque ya puestos yo preferiría haber ido en uno como el de la foto (pero conduciendo yo, por supuesto).
  • A las 12.15 debemos estar en el Ayuntamiento para iniciar la ceremonia (aún no sabemos quién nos va a casar, ni dónde tenemos que ir ni qué debemos hacer, pero ya habrá alguien que se encargue de nosotros, supongo) a las 12.30 y terminarla sobre las 13.00.
  • Entre esa hora y las 14.30-15.00 que comenzará el almuerzo hay un vacío temporal que cada uno llenará como mejor le convenga. Recuerdo a los implicados que muy cerquita del Ayuntamiento están tanto la Fnac como El Corte Inglés (en sentidos opuestos, eso sí), por si aún no saben qué regalarnos o quieren obsequiarnos con algo más.
  • A las 14.30-15.00 comenzará el almuerzo en San Marco. No tengo a mano el menú, así que lo pondré cuando lo tenga.
  • La cosa durará hasta las 17.00 o las 18.00, momento en el que la que esto suscribe y su ya marido se retirarán a sus aposentos para, entre otras cosas, preparar las maletas para el viaje a Nueva York. Ignoro qué harán los demás, pero si por ventura llega alguno de sus proyectos a mis oídos oportunamente lo consignaré aquí.

Domingo

  • El despertador volverá a sonar prontito porque a las 12.30 cogemos en Santa Justa un tren Avant (las lanzaderas de toda la vida) rumbo a Málaga. Una vez en la capital de la Costa del Sol, almorzaremos en algún punto del plano (si me cruzo con una peluquería también me cortaré el pelo) y nos iremos al hotel en el que pasaremos esa noche para partir al día siguiente, a las 14.00, rumbo a Nueva York.

2 comentarios en “La semana de San Eustaquio

  1. Pues es cierto que probablemente el plan de víspera se vaya al carajo -Rose Mary y mi persona, por ejemplo, no saldremos de Cániz City hasta las nueve-. Pero es el mejor plan que me proponen en mucho, mucho tiempo.

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  2. Sí, sé que me veré abocada a la cena familiar, cosa que no me apetece mucho porque lo único que quiero es estar tranquila, pero qué se le va a hacer. Y el plan nos lo apuntamos para otra ocasión, cuenta con ello.

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