Eustaquienses en NY (segunda parte)

Cosas curiosas de Nueva York, algunas de las cuales echamos mucho de menos (otras no tanto) y que procedo a reseñar sin orden ni concierto (II)

· Por ley (o eso nos dijo la guía que tuvimos en la única y sorprendente, porque no sabíamos que la habíamos contratado, excursión del viaje) los edificios de unas determinadas dimensiones (o sea, los grandes) deben dedicar parte de su espacio al uso y disfrute público. Algunos tienen jardines interiores, a los que sólo pueden acceder los propietarios o los trabajadores de las empresas en ellos establecidas; otros hacen jardincitos exteriores con fuentes, esculturas o bancos y, finalmente, están los que construyen pequeños remansos de paz en su interior, con sitio para sentarse (e incluso con wi-fi gratuita) y descansar mientras te tomas un café en una de las pequeñas cafeterías que albergan. Como ocurre con casi todo, los hay para todos los gustos, desde la sobriedad (si obviamos al gigantesco Spider-Man, claro) del Sony Plaza a la más que discutible elegancia de la Torre Trump (al ladito de Tiffany).

· Aparte de la red wi-fi de este tipo de espacios, las hay por toda la ciudad, unas gratuitas y otras de pago, para dar cobertura a la cantidad de gente conectada que hay por todas partes. Aunque a cada dos pasos te encuentras a alguien tecleando en un portátil, no hace falta un ordenador porque la densidad de Blackberries e iPhones (ganan las primeras por goleada) es impresionante. Todo el mundo teclea mientras camina a toda pastilla (y sin chocar con nadie) e incluso algunos son capaces de comer patatas fritas mientras caminan y hablan por teléfono (toda una proeza).

· Uno de los mitos o leyendas urbanas o como quiera llamarse de Estados Unidos es que se come muy mal (se dice lo mismo de Inglaterra, y no tuvimos ningún problema). Como ya expliqué el otro día, nosotros hemos estado básicamente en Manhattan, así que no sé cómo se comerá en Wyoming, pero lo que sí sé es que en Manhattan se come francamente bien, o mal, o regular, o como uno quiera comer, porque en todas partes (desde los puestos callejeros -en los que además de los omnipresentes perritos sirven platos completos, refrescos, fruta y hasta churros- a los restaurantes de postín, pasando por supermercados -en los que te puedes encontrar a Almodóvar comprando yogures-, cafeterías, delis...) hay de todo lo que uno pueda imaginar, y no exagero, porque por todas partes (no importa dónde o cuándo le apetezca a uno comer; seguro que en un radio de 50 metros hay unos cuantos sitios para elegir) uno puede comer todo tipo de productos, cocinados de mil formas distintas, con cualquier estilo culinario y a un precio, en general, bastante más asequible que aquí.

(Aun a riesgo de que el amigo Al me recrimine mi monotematismo, voy a seguir hablando de comida: avisado quedas).

· Los que han estado allí y saben qué es un deli, pueden ahorrarse este párrafo. Los que no, sabed que los delis son vuestros amigos, especialmente aquellos con salad bar. Un deli (abreviatura de delicatessen) es básicamente una especie de supermercado de alimentación en el que además puedes pedir sandwiches o bocatas enormes para llevar o para tomarlos en el propio local, aunque también pueden servir pizzas, tan enormes que con uno o dos trozos quedas más que satisfecho, o sushi, y muchos de ellos tienen las llamadas salads bar, en las que hay todo tipo de platos, fríos y calientes, que tú mismo te sirves en unos recipientes de plástico y que te cobran al peso. Todo tipo de ensaladas, pastas, arroces, pescado, carne, frituras, verduras, albóndigas del tamaño de la cabeza de un niño (si no es demasiado cabezón)… y todo, al menos todo lo que nosotros hemos probado (que ha sido bastante), delicioso. Tanto, que estoy pensando en abrir una plataforma en favor de la implantación masiva de delis en España (bueno, con que sea en Sevilla me conformo; el resto que se busque la vida).

· Además de los delis, tus otros grandes amigos en Nueva York son los bagels. Están ricos, son grandotes, baratos y se les puede meter de todo dentro. En resumen, ideales para desayunar (aunque también se puede tomar otro tipo de bollería, o dulces, o tostadas, o lo que sea), sobre todo si das con el bagel adecuado. En mi caso, lo encontré en una franquicia llamada Au bon pain que tenía un local al lado de nuestro hotel y en el que desayunaba a diario bagels enormes como el de la foto (aunque creo que eso fue una merienda, no un desayuno) que sólo costaban 99 centavos. Además de los riquísimos bagels, el sitio en cuestión tenía otra ventaja: podías servirte tú mismo el café, con la proporción deseada de leche y café (con distintas intensidades y aromas), con sobrecitos de azucar que contienen justo el que yo necesito (aquí siempre me sobra) y vasos que, aunque enormes, se parecen bastante a los cafés que me pongo yo en casa. (Tengo que poner aquí una franquicia de esto, aunque un negocio así fracasaría estrepitosamente en España, me temo).

(Continuará)

4 comentarios en “Eustaquienses en NY (segunda parte)

  1. Esta crónica sí que me ha dado auténtica envidia. Esos desayunos y almuerzos tenían que haber estado de muerte y esos cafés al gusto de cada cual mejor aún. Muy contento he quedado con la insistencia con el tema comida. Eso sí, en general, en Inglaterra se come fataaaal!

    Me gusta

  2. Me alegro de que esto sí te haya gustado😛 La verdad es que comimos estupendamente, mucho y muy rico. Sé lo que dice todo el mundo de Inglaterra, pero nosotros en Londres no comimos mal, aunque, eso sí, nos hartamos de pollo.

    Me gusta

  3. Si no es que se coma mal pero no se puede comer variedad. O te adaptas y comes solos sandwiches (cosa que más de un día no puedes hacer) o te metes en italianos (tipos de restaurantes que te encuentras en todo el mundo) o en hindús o en chinos (que me encantan pero más de dos días seguidos saturan).
    No es que se coma mal pero si se supone que lo típico de su gastronomía son los platos de Fish and chips muy destacable me da a mí que no es su arte culinario. Eso sí, nos dan diez mil vueltas en el concepto de comida rápida. Allí no es sinónimo de MacDonalds. En fin…

    Oye, se confirma mi visita para pasado mañana. Si quieres quedamos para almorzar el jueves o el viernes, el día que mejor te venga a ti o a vosotros. Ya hablamos en condiciones, de todas formas.
    Un besote muy grande!!!!

    Me gusta

  4. En eso tienes razón, la cocina autóctona es francamente mejorable. Nosotros comimos mucha ‘comida rápida’, sandwiches, ensaladas y cosas de ese tipo, y casi todas llevaban pollo. No comimos mal, pero en NY hemos comido mucho mejor.

    Te esperamos con los brazos abiertos. En principio el viernes nos viene mejor, pero hablamos cuando aterrices.

    Besitos, niño.

    Me gusta

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s