Eustaquienses en NY (tercera parte)

Cosas curiosas de Nueva York, algunas de las cuales echamos mucho de menos (otras no tanto) y que procedo a reseñar sin orden ni concierto (III)

· Los coches apenas hacen ruido (salvo cuando pitan) y, en general, son más bonitos que los de aquí. Además, hay Hummers por todas partes y también cochazos con chófer por doquier.

· El metro (en horas no punta) es sorprendentemente tranquilo, aunque se nota que tiene ya unos añitos.

· A ellos les quedan los trajes perfectos y ellas andan con tacones como si hubiesen nacido con ellos puestos (reglas cuyas excepciones vimos el penúltimo día de nuestra estancia allí).

· A pesar de la avalancha diaria de visitantes en casi todas partes, las colas (muchas enormes) fluyen, gracias a la labor de eficientes y organizados trabajadores (igualito que aquí).

· Como en casi todas partes menos en este incivilizado país, la amplitud de los horarios comerciales es sorprendente, aunque de vez en cuando surgen de la nada ignotas fiestas judías que te impiden disfrutar del gran paraíso neoyorquino de los descuentos.

· La táctica de El Corte Inglés de poner un perchero con paraguas en la puerta cuando llueve ha sido elevada allí a la categoría de industria. En cuanto empieza a llover aparecen por todas partes puestos ambulantes de paraguas.

· Las terrazas de algunos restaurantes son tan acogedoras que me hicieron replantearme mi natural aversión a comer o tomar algo en la calle.

· Como en Londres, las farmacias son mucho más que farmacias. Tienen su zona médica para dispensar medicamentos con receta, pero en el resto del establecimiento se vende casi de todo: comida, bebida, papelería, prensa, regalos y un catálogo apabullante de medicamentos sin receta que en una de ellas (de la cadena Duane Reade) me tuvo un buen rato mirando los antigripales (cada uno para un síntoma concreto) antes de decidirme por uno que aliviase el catarro que me acompañó el Día de San Eustaquio y que se vino también conmigo a la Gran Manzana. Ah, y también revelan fotos.

2 comentarios en “Eustaquienses en NY (tercera parte)

  1. Igualito que el metro de Londres que era un continuo caos.

    Eso sí, lo de los paraguas también ocurre aquí en Madrid. Nada más empezar a caer gotas y en todas las puertas de metro se congregan personas con paraguas al grito de “Paraguas a 3 euroooos!!!”. Yo creo que tienen influencia y contacto directo con el Instituto de Metereología. Si no es así, no entiendo como pueden ser tan rápidos.

    A mí lo que más envidia me da de la cultura inglesa (y norteamericana, por extensión) es esa capacidad para fabricar productos y productos tan agradable a los ojos (normalmente comestibles y de sabores dulces, ñaaaam!)

    Os sigo teniendo mucha envidia!!!

    Si os viene mejor el viernes por mí, genial. Mañana cuando llegue hablamos.

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  2. Sí, el metro de Londres es un lío de narices.

    ¿También pasa ahí lo de los paraguas? Vaya, creo que nunca me ha pillado lloviendo en Madrid, pero voy a tener que investigarlo, jeje.

    Tienes razón también en el talento de los anglosajones para fabricar guarradas riquísimas…

    Hablamos cuando llegues. Besos, niño.

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