Los vídeos del bodorrio (tercera parte)

Termino con la lista de vídeos del bodorrio (si alguien tiene alguno más por ahí, que me lo mande) con estos dos que documentan (sé que últimamente uso mucho esta palabra, pero me ha dado por ahí) sendos momentos clásicos de toda boda: el lanzamiento (cruel y sin sentido alguno, la verdad) de arroz a los recién casados (repito, ya sé quién fue el que lo llevó y distribuyó entre los lanzadores, así que atente a las consecuencias), conmigo tratando inútilmente de protegerme tras el pelo y el ramo (en vano, porque incluso mi propio marido se sumó a la fiesta arrocera), y el corte de la tarta (sí, la adornada con dos muñequitos que, a día de hoy, siguen en busca y captura; voy a tener que mandar a Tommy Lee Jones a por ellos…). En fin, que los disfrutéis, supongo.

El lanzamiento de arroz

El corte de la tarta

PD: El vídeo en el que salgo vistiéndome tiene muchas más visitas (a esta hora, cuatro veces más) que el resto. A lo mejor es verdad eso de que internet está lleno de pervertidos…

2 comentarios en “Los vídeos del bodorrio (tercera parte)

  1. 1- No soy nada, pero que nada religioso, pero las bodas civiles parecen un acto administrativo en el que te están expropiando la casa ilegal en la costa antes que casarte. Más yuyú dan las celebradas ante un juez, pues éste con la toga parece que te está condenando a veinte años de matrimonio sin posibilidad de condicional. Claro que en las eclesiásticas a algunos se les va la olla y parece la entronización de un Papa. Conclusión: mejor no casarse.

    2 – Me fascina el tema de las colas de los trajes de novia. ¿Es necesario que sean tan largas? ¿Es algún atavismo pagano que sobrevive?

    3 – Quejese de los pervertidos, pero cuando se ve el youtube del corte de la tarta aparecen debajo unos videos relacionados llenos de chicas en bikini. Me pregunto que relación tienen con una boda sevillana. Misterios del internet.

    4 – Como el crítico que usted y yo sabemos vea los videos, va a hacer una de sus habituales diatribas llenas de odio al cine y de cariño por Israel.

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  2. 1 – Tiene toda la razón, a veces las ceremonias, sean civiles o religiosas, son un circo. La nuestra, afortunadamente, fue rápida y tranquila, y el hecho de habernos casado sólo ha cambiado nuestra situación jurídica, o legal, o como quiera llamarse, no la personal, porque seguimos (creo que lo he escrito en alguna parte, pero me repito) carcajeándonos cada vez que recordamos que nos casamos.

    2 – Lo mío no era una cola en sí, sino una especie de capita que se abrochaba por detrás al vestido. Yo no quería capita, y en todo caso quería que fuese mucho más corta, pero fui con mi madre a comprar el vestido. Creo que no hace falta explicar más. (No se imagina el incordio de cargar todo el día con la capita de las narices).

    3 – De los vídeos relacionados de chicas ligeritas de ropa me avisó ayer mismo mi alarmada progenitora, que temía que las imágenes de su hija engrosasen algún tipo de catálogo para pervertidos (ya quisiera yo que mis atributos físicos encajasen en ese tipo de recopilaciones).

    4 – Puede que yo también sea un poco perversa, pero no se imagina la ilusión que me haría que tan notable experto diseccionase las imágenes de mi enlace.

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