Alianza de civilizaciones

El lunes, después de recoger en la Fnac las entradas para el concierto de U2, nos fuimos a comer a un céntrico restaurante chino (hoy, jueves, hemos vuelto a comer chino, en otro diferente, lo que me recuerda aquellas semanas en las que la comida china era la base de mi alimentación; vivía entonces en casa de mis padres, pero a menudo me faltaba tiempo, por culpa del trabajo, para ir a comer, pero eso es otra historia) que, curiosamente, siempre cuenta con compatriotas (o sea, chinos) entre sus comensales.

No recuerdo si había alguien más cuando llegamos, una mesa ocupada a lo sumo, pero diez minutos después de entrar nosotros lo hizo toda una excursión de orientales que rápidamente llenaron el local. Como observamos después, eran japoneses, guiados por dos mujeres y un hombre que se comunicaban en inglés con el personal del restaurante, que tal como fueron entrando les suministró, a una velocidad lumínica, abundante té (es lo único que bebieron durante la comida, ni agua ni ningún otro líquido) y sopa, a lo que siguieron, sólo unos minutos después, montañas (literalmente) de arroz (blanco, no se apreciaba condimento alguno), de lo que parecían huevos revueltos, algún guiso de pollo, ternera y cerdo y fuentes de naranjas troceadas cual sandías (o melones). Mientras se comían todo aquello ni el té ni la sopa dejaron de fluir, y no habían terminado con un plato cuando ya tenían encima otro, algo a lo que los asiduos a los restaurantes chinos estamos acostumbrados y que al parecer se mantiene sean cuantos sean los clientes.

Evidentemente, la celeridad de todo el proceso hizo inevitable que comparásemos la diligencia de cocineros y camareros con muchos de los locales autóctonos que hemos conocido y padecido, que no superan la prueba de la rapidez cuando se trata sólo de una pareja y que fracasarían (y fracasan, como hemos visto y seguro que vosotros también) estrepitosamente si se les presentase una excursión, por mucho que el menú, el número de comensales y la hora de llegada estuviesen convenidos de antemano.

PD: Entre la carne y la naranja les llevaron bandejitas con una especie de rollo gigantesco gelatinoso cortado a su vez en tiritas que no conseguimos identificar. ¿Alguna idea?

PD II: Lo de Alianza de civilizaciones viene porque la cosa va de japoneses comiendo en un chino, por si alguien no lo ha pillado. Pensé en titularlo Chinos rápidos, pero quedaba feo.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s