Lunes

Los medios de comunicación, probablemente para rellenar páginas y minutos, asumen que toda la población disfruta de las mismas vacaciones que escolares, profesores y funcionarios y que, como ellos, todos nos vamos dos semanas en Navidad, diez días en Semana Santa y dos meses en verano, así que, durante dichos periodos vacacionales, nos bombardean con informaciones sobre operaciones salida, operaciones retorno y gente torrándose al sol, culebreando por la nieve o andurreando por el campo.

Ni que decir tiene que todas esas historia de interés informativo nulo resultan especialmente insidiosas para quienes, como yo, no son escolares, profesores ni funcionarios y que encima, como yo, tienen que trabajar toda la puñetera Semana Santa (no, no descansé ni un solo día; la prensa digital ni siquiera disfruta de esos días de gracia de los que sí goza la impresa: Nochebuena, Nochevieja y Viernes -Jueves, en algunos sitios- Santo) en el centro de Sevilla por las tardes.

Pero, aunque en algún momento pensé que no lo conseguiría, logré superar la semana, y el lunes, mientras todos los que descansaron la semana pasada volvían a la dura realidad de sus vidas, la que esto escribe y su marido se tomaron cumplida revancha, con las calles, restaurantes y cafeterías mucho más tranquilos, libres ya de la locura masiva de días anteriores y con el centro de Sevilla vacío de procesiones, sillas y palcos.

Aparte de imprimir una copia de las fotos del Día de San Eustaquio para mi madre (y otra para mi abuela), para que deje de pedírmelas (tengo las fotos, el álbum y el pegamento, ya sólo queda encontrar tiempo y, sobre todo, ganas de unirlo todo), comprarme una cámara de fotos (mi antigua cámara está ya mayor, la pobre) y tomarnos un par de cafés (frapuccino y descafeinado para él), aprovechamos el día para estrenar restaurante (ya llevaba tiempo abierto, pero era nuestra primera vez), el primero puramente japonés al que íbamos (hemos estado en chinos y en asiáticos genéricos, donde tenían comida japonesa y también otras cosas). Ha sido la primera vez que comía con palillos (tardé bastante porque el arroz es tremendamente escurridizo, pero el balance general fue bueno, creo).

Usando los palillos

Aunque el menú de Kaede (fuimos al del Hotel Macarena; hay otro en Santa María la Blanca y otro más, creo, en el Hotel Alfonso XIII) es bastante extenso y hay casi de todo, decidimos no arriesgarnos demasiado en esta primera toma de contacto, sobre todo él, que optó por una tempura variada, un cúmulo de piezas de verdura y algún langostino con un rebozado riquísimo.

Deliciosa tempura

De los pinchitos de ternera con queso no tenemos foto (estaban espectaculares), aunque sí de los de pato con los que completó la tempura. Deliciosos también.

Pinchito de pato

Yo opté por algo más tradicional: dos piezas de sushi de salmón (soy fanática del salmón y éste estaba francamente bueno), dos de atún (rojo, riquísimo) y otros dos de solomillo.

Sushi asalmonado

A estas alturas del post creo que queda bastante claro que recomendamos sin reservas este sitio (de hecho, estoy deseando volver y llevar a un amigo al que seguro que le encanta), amplio, luminoso y tranquilo. Tal vez los fines de semana se llene, pero esa es una de las ventajas de trabajar los fines de semana, que puedes descansar un lunes e ir donde te plazca mientras los demás están trabajando…

Mninha saboreando sushi

8 comentarios en “Lunes

  1. Me ha entrado muchísima hambre. Aparte, la cámara hace muy buenas fotos, estás muy guapa y creo que más delgada. Las mechas, del tirón, muy lindas.

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    1. No exagero cuando digo que estaba todo riquísimo. Muchas gracias por los piropos, da gusto hablar contigo, jeje, aunque sea por aquí, aunque debo aclarar que la cámara es la suya (que hace muy buenas fotos), porque la mía me la compré después, esa misma tarde (cuando llegué a casa y la abrí descubrí que venía sin funda, así que tendré que comprarle una antes de sacarlaa pasear…).

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  2. Mmmmmm, qué buena pinta tiene todo!!! Tomo nota y cuando baje, queda fijada el almuerzo en ese sitio con tan maravillosa pinta. Me muero de ganas por verte en acción con palillos!

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  3. Qué envidia. Cómo te pones. La foto de los pinchitos de pato es sencillamente espectacular. Qué color, qué textura… Aaaaahh

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    1. Sabes mejor que nadie lo mucho que me gusta la comida oriental, pero ésta estaba realmente espectacular (y el pato, increíble). Si te vienes por aquí un día, gustosamente te llevo allí😉

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  4. Muchas gracias. A ver si me doy un salto pronto. Tengo pendiente una peregrinación al campo del Betis (sólo ha ganado dos partidos este año, espectacular) antes de que termine la temporada y también quiero ver en mayo un partido de los Harlem Globetrotters en San Pablo. A ambos magnos acontecimientos acudiré acompañado de mi vástago, de 7 años, al que intentaré hacer comprender que ni siquiera las mayores cotas de ridiculez pueden hacer que se pierda una esencia digna. Y me refiero tanto a los de Heliópolis como a los de Harlem. Cuídate.

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    1. Jeje, me encantan tus planes deportivo-paternos. Lo de los Globetrotters además es ideal para tu cada vez menos pequeño vástago. Lo del Betis… qué voy a decirte, que un año más está en apuros y que, de nuevo, quizás deberías verlo no sea que el año que viene tengas que venir con el Córdoba (si no baja, claro). En cualquier caso, yo estoy por aquí, por si te apetece pelearte con los palillos. Cuídate tú también.

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