Gripe A

Gripe porcina

Admito que, como buena seguidora de Expediente X, siempre me ha resultado fácil creer en las conspiraciones (además, es mucho más divertido pensar, por ejemplo, que la llegada del hombre a la Luna fue un gigantesco montaje), aunque la verdad es que no tengo datos sobre si los gobiernos, las farmacéuticas y la OMS nos están ocultando datos sobre la gripe A, su verdadero alcance y si estamos o no preparados para afrontarla.

Aunque parezca en ocasiones que nadamos en una sobreabundancia de información, en realidad hay pocos datos fehacientes sobre el dichoso virus, su verdadera letalidad (el palabro existe; acabo de buscarlo) o la eficacia de vacunas, antivirales o métodos de prevención (lo de lavarse las manos -al fin los obsesivos tienen una justificación-, no dársela a otros ni repartir besos por doquier).

Pero, inasequibles al desaliento, los conspiranoicos se refocilan con la lucha farmacológica contra la gripe A, que ha encontrado en el Tamiflu a su líder. Pero Tamiflu es un ídolo con pies de barro. No sólo está en entredicho que pueda plantar cara a la gripe A (diversos epidemiólogos critican que no existan estudios sobre su eficacia más allá de los realizados por su comercializadora, Roche), sino que el hecho de que el ex secretario de Defensa norteamericano Donald Rumsfeld sea uno de los mayores accionistas de la farmacéutica suiza ha sembrado las dudas incluso sobre el verdadero alcance del virus y sobre lo conveniente que ha sido para sus intereses que la OMS declarase una pandemia.

Patient Zero

Pese a toda la cancha que los medios de comunicación dan al tema, sobre todo cuando hay víctimas mortales, la verdad es que no creo que el debate, problema o como queramos llamarlo haya llegado aún a la gente de la calle. Habrá quien esté inquieto, claro, quien se pregunte si está o no en los denominados grupos de riesgo (enfermos, embarazadas -otro motivo más para no perpetuar, al menos por ahora, la especie- y trabajadores del sector sanitario) y cómo de grave es coger la gripe A, pero aún no se ha creado eso que llaman alarma social. Pero todo se andará. Si hasta ahora había quien te miraba mal si estornudabas o sacabas un pañuelo, no quiero ni pensar en la paranoia colectiva que puede desatarse al respecto cuando bajen las temperaturas y lleguen el otoño y los resfriados.

PD: Buscando alguna imagen tonta con la que ilustrar este no menos tonto texto, me he encontrado con una curiosa tira sobre uno de los personajes más divertidos (y enervantes) de la televisión: Horatio Caine.

Horatio y la gripe porcina

“Dijo que moriría cuando los cerdos volasen”.
“Bueno, eso parece… gripe porcina”.

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