Los Ángeles (y Hollywood) – cuarta parte

Último día de nuestra estancia en Los Ángeles antes de continuar viaje hacia Las Vegas. En principio, con una agenda algo menos apretada que la de otros días, pero aun así el hecho de que fuese domingo lo hizo todo un poco más difícil.

El Observatorio Griffith

La primera parada del día fue el Observatorio Griffith, situado en el parque del mismo nombre (redefine el concepto de parque, como Central Park, que se queda a la altura de un jardincito para niños comparado con éste). Su emplazamiento ofrece unas vistas espectaculares de la ciudad (y del huidizo cartel de Hollywood, por cierto). Hollywood, desde el Observatorio Griffith

Péndulo de Foucault

El observatorio en cuestión dispone de su correspondiente telescopio y numerosas salas expositivas que ilustran de forma didáctica (y con instalaciones en algunos casos espectaculares) diversos aspectos de la Astronomía, la Física y la historia de nuestro planeta. Y por si todo esto fuera poco, tiene una estatua de Albert Einstein sentado en un banco con la que te puedes hacer fotos y una sala de proyecciones llamada Leonard Nimoy.

Después fuimos a La Brea, un conjunto de pozos de alquitrán (en activo, aunque no sé si la expresión es aquí correcta) en los que han quedado atrapados a lo largo de los siglos numerosos animales y plantas. Los mamuts que hay sobre los pozos son réplicas de unos reales a los que les pasó eso y que se conservan en el museo que hay en el recinto.

Y desde allí, de vuelta a nuestra autopista favorita, la CA 101 (al menos era la favorita de la tipa que nos hablaba desde el GPS, porque siempre nos metía por ella), para dar una vuelta por Pasadena y, entre otras cosas, pasar por el CalTech. Evidentemente, no vimos a Sheldon (ni a Leonard, Howard o Raj), y tampoco pudimos entrar, porque era domingo (como nos hicieron saber unos amables -no va con segundas- guardias de seguridad que nos interceptaron mientras dábamos vueltas más perdidos que el barco del arroz). Pero sí nos hicimos una foto:

Antes de dejar la ciudad, tomamos un café en lo que parecía ser la calle principal de la localidad, pero no pudimos preguntar por el iPad porque pillamos la tienda Apple cerrada. De vuelta a Los Ángeles, conocimos un verdadero atasco de domingo por la tarde-noche (creo que no volveré a quejarme de los pollos que se forman por aquí cuando vuelve la gente de las playas) y lo insensato que es intentar ir en coche en esas condiciones a la playa de Santa Mónica. Otra vez será.

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Previously, en Eustaquienses en California (y Las Vegas):

La mochila que no quería volver a casa
San Francisco
La Bahía de San Francisco y Silicon Valley
Los Ángeles (y Hollywood) – primera parte
Los Ángeles (y Hollywood) – segunda parte
Los Ángeles (y Hollywood) tercera parte

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