Securitas Direct: “Han aumentado los robos en esta zona”

Aunque en algunos casos lo disfracen con ropajes racionales, a los publicistas no les interesa nuestra mente, sino nuestro corazón. Apelan a nuestros sentimientos para que compremos cosas, sobre todo al placer. Si compras esto estarás mejor, te sentirás mejor, serás mejor. Lo llamen bienestar, felicidad o satisfacción, no es más que una llamada al hedonista que todos (o casi, que hay gente muy rara por ahí) llevamos dentro. El placer es uno de los grandes motores, por así decirlo, de la publicidad.

El otro es el miedo.

Los seguros y los productos supuestamente saludables presentados como milagrosa solución a males que acabarán con nosotros están en ese segmento de anuncios que buscan asustarnos para que compremos cosas. Pero la estrella son las alarmas de seguridad, como las de Securitas Direct.

Seguro que habréis visto los anuncios. Nuria Roca diciendo muy seria que las “estadísticas oficiales” dicen que han subido una barbaridad los “robos con fuerza en domicilios”. En los anuncios más espeluznantes añade algo así como “mientras sus ocupantes están dentro”. En época de vacaciones se incorpora algún mensaje que asuste a los potenciales clientes y les haga pensar que si se van de viaje pueden desvalijarles la casa. Todo de muy buen rollo.

Puede que la campaña televisiva no haya asustado a la gente lo suficiente para poner alarmas en las casas, porque ahora van repartiendo miedo puerta a puerta. A nosotros hace unos días, a las diez de la noche, nos abordó en la calle, delante de casa, una comercial que decía no serlo (decía ser una relaciones públicas que no intentaba vendernos nada) y que se presentó así: “¿Sois los dueños de esta casa? Soy fulanita, de Securitas Direct. Se ha detectado un aumento de robos por esta zona”.

Creo que coincidiréis conmigo en que las diez de la noche no es una hora propicia para ir a molestar a nadie a su casa (ninguna lo es, de hecho). Además, estábamos con mi hermano y su novia, y él estaba trasteando en mi coche peleándose con una bombilla del faro delantero que no quería salir mientras yo le sostenía el manual del coche y diversos instrumentos. En resumen, que no era ni de lejos el mejor momento para darnos la brasa. Y menos en plena calle.

A la chica-que-no-era-comercial, claro, todo esto se la traía al pairo. Tenía una película que vender (una de miedo) y nada podía detenerla. Normalmente a la gente así la despacho pronto, pero era tarde, me pilló fuera de juego y estaba muy cansada porque llevábamos todo el día en la calle disfrutando del agradable clima de Sevilla en julio. Así que dejé que me contara su rollo.

Lo que la chica no vendía era la alarma de la tele. No le importó que le dijese que ya había visto el anuncio, me lo contó de todas formas: una serie de sensores, más dos cámaras (si se piensa que voy a poner en mi casa dos cámaras que no voy a controlar yo, sino un tipo cualquiera de su empresa, lo lleva claro) y no sé qué leches más. Que si avisan a la policía, que si viene un guardia de seguridad hasta que llegue la poli, que si hay un sensor portátil que te puedes llevar y encerrarte en una habitación con él si entran en tu casa mientras estás dentro (lo que decía, una peli de miedo; además, no tenemos habitación del pánico en casa, así que ¿qué sentido tiene que nos encerremos en el dormitorio? Si abren la puerta de la calle, que es la más potente, ¿qué les impedirá abrir la del dormitorio?)…

Y como era una oferta súper especial porque nos consideraban clientes súper especiales (¿?), lo que a todos los vecinos de mi calle que quisieran contratarlo les iba a costar mil y pico euros más un pastón al mes a nosotros nos saldría gratis. Lo único que teníamos que hacer era poner una pegatina en la fachada y tener siempre conectada la alarma. Ya está. Eso dijo…

Hace unos meses pasaron unos comerciales de Securitas Direct por mi calle pidiendo a la gente que les dejasen poner pegatinas en sus fachadas. Sin poner alarma ninguna, sólo la pegatina. Desde que era pequeña, cada vez que pasaba por alguna casa con alarma, o con pegatina de alarma, pensaba que allí fijo que había algo que robar. Ahora me pregunto también si tendrán o no de verdad la alarma que dicen tener.

Dije más arriba que todo nos saldría gratis, ¿verdad? Pues de gratis nada. De entrada, había que pagar unos ochenta euros al instalador. Y luego, todos los meses, treinta y tantos euros. Eso, durante el periodo promocional, luego ya subiría. No pregunté hasta cuánto porque desde que escuché lo de las cámaras tenía claro que no iba a contratar aquello. Y mucho menos si tenía que pagar (si de verdad era gratis y no demasiado intrusivo, nunca está de más tener un poco de seguridad extra). Cuando la chica terminó de soltar su rollo, se quedó mirándonos en busca de respuesta. Miré a mi marido, pidiéndole ayuda, pero él estaba aún más en fuera de juego que yo. Le solté a la no-comercial algo así como “lo pensaremos”, pero no se dio por satisfecha y nos obligó a dejarle nuestros teléfonos, mi DNI (sigo sin entender cómo accedí a dárselo; puse resistencia, pero obviamente no la suficiente) y a firmar un “formulario de solicitud de promoción”.

Se suponía que al día siguiente nos llamarían para ver si queríamos contratar el producto. Nos llamaron, claro. Para concertar la cita con el instalador. Tras hacerle entender a la chica que me llamó que no habíamos contratado nada y que acordamos con su compañera que lo pensaríamos, nada más, tuve que explicarle por qué no queríamos contratar su fantabulosa alarma (“no nos interesa ahora mismo contratar un producto de este tipo”).

Y, entonces, llegó la pregunta divertida: “¿Estaba su marido con usted cuando le informaron de esta oferta?”. Estuve a punto de preguntarle por qué quería saberlo, si para darle la brasa a él por si colaba, si porque creen que las mujeres somos imbéciles o incapaces de entender una promoción o una alarma sin un hombre a nuestro lado para explicárnosla…

Creo que cualquier respuesta me habría mosqueado, así que preferí quedarme con la duda de para qué demonios me preguntaban por mi marido. Dije que sí, confirmé que no iba a venir nadie a instalarme nada y colgué. ¿Vendrán de nuevo a molestarnos? Se admiten apuestas.

2 comentarios en “Securitas Direct: “Han aumentado los robos en esta zona”

  1. Desde luego, es acojonante y perdona por el taco. Pues precisamente estoy liada yo ahora con Movistar porque me cobraron 100€ por algo que nunca me dieron y ahora me quieren llevar a juicio. Todo por darles el DNI también

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    1. Madre mía. ¿A juicio? Lo de las operadoras telefónicas es la leche. Se merecen un apartado en el Código Penal para ellas solitas. Espero que puedas resolverlo y que evites tener que meterte en pleitos, sobre todo ahora con la subida de las tasas judiciales. Y, además, ahora tenéis cosas más interesantes en las que entreteneros 😉

      A mí esta gente al menos me dio un resguardo con la “solicitud de la promoción” que guardo como oro en paño por si les da por ponerse tontos. Por suerte, no tienen nuestros datos bancarios (que también quería la chica que se los diéramos).

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