Balance Board, Wii Fit Plus y la autoestima

Wii Fit caderas

[Sí, podría haber puesto una foto mía haciendo el ganso encima de la tabla de la Wii, pero éste es un blog para todos los públicos y quiero que lo siga siendo]

Para no extenderme demasiado, digamos que mi estado físico es una basura. No hago el ejercicio que cualquier persona sin problemas físicos debería hacer, y mucho menos el que debería hacer una persona con la espalda delicada, como es mi caso. Pero lo de los gimnasios no es para mí. Tampoco lo de ir a una piscina, o salir a correr, o a caminar, o… Bueno, creo que queda claro lo que quiero decir.

Como ya tengo una Wii que me regaló mi marido hace unos años, sopesé hace tiempo comprarme una Balance Board, con el juego Wii Fit, para ver si así, entre juego y juego, hacía algo con mi vida. No lo hice, claro. Ni siquiera llegué a comprar el cacharro.

Por suerte, mi marido sí ha hecho algo al respecto, y por nuestro 15º aniversario juntos me ha regalado el juego y la tabla. Negra, claro, como mi Wii. Ya no tenía excusa para ponerme un poco más en forma, ¿no?

Wii Fit Plus

Wii Fit Plus incluye una amplia variedad de ejercicios, algunos planteados como tales, del tipo yoga, tonificación o aeróbic, y otros a modo de juego. Para que muevas la cintura te hacen darle caderazos a unos globos con números (la foto del inicio) o esquivar obstáculos bajando por la nieve en plan eslalon. Para mejorar la coordinación, seguir el ritmo de una música como si desfilases con una banda o dar golpes de kung-fu. Para correr, en lugar de correr sin más, tienes que seguir a un muñeco por un circuito. Para mejorar el equilibrio, tienes que balancearte sobre unas plataformas para meter unas pelotas por unos agujeros, conducir un segway o caminar por una cuerda floja. Y eso son sólo los que he probado. Hay muchos más que iré viendo con el tiempo. Espero que alguno de ellos se me dé mejor, porque he fracasado estrepitosamente en (casi) todos los que he intentado hasta ahora.

Pero eso no es lo peor. Al fin y al cabo, si la pifias repetidamente en uno de los juegos, siempre puedes pasar a otro. Hay decenas de ellos. Lo peor es el test inicial que debes hacer para que el cacharro evalúe cuán desastroso es tu estado físico antes de que empiece la diversión. Como era de esperar, no salí airosa de la prueba. En un alarde de obviedad, el cacharro no hizo más que confirmar lo que ya sabía: que estoy gorda (“sobrepeso”, fue el eufemismo que empleó, mientras me animaba a que trabajase duro para alcanzar mi peso ideal, 16 kilos menos de lo que peso ahora, según él; ya sé que estoy gorda, pero también sé que no tanto), que mi forma (o no-forma) física sugiere que tengo dos años más de los que realmente tengo y que soy inestable.

En realidad, esto último es lo más obvio de todo, porque mi inestabilidad es legendaria. No sólo soy capaz de tambalearme estando de pie, quietecita (a veces, aunque esté apoyada en algo), sino que también me ha pasado caminando y hasta estando sentada. Por si fuera poco, he tropezado con absolutamente todos los muebles que se han cruzado en mi camino. Con todos. Da igual si son nuevos o conocidos (soy incapaz de contar cuántas veces me he clavado en las rodillas, en el hueco ése que tanto duele cuando te golpeas con algo, los remates del pie de la cama de mi casa de Córdoba, cama que conozco desde hace más de 20 años).

En resumen, que ya sé que soy inestable (mis puntuaciones en los juegos relacionados con el equilibrio lo confirman, además), y que tengo sobrepeso, y que mi forma física es lamentable. Pero que te retrate de golpe un cacharro como vieja, gorda e inestable no es demasiado agradable.

Por suerte, a estas alturas una está ya curada de espanto y no tengo demasiado en cuenta lo que los demás piensen o digan de mí (sobre todo del físico), pero me pregunto qué pasará con quienes tengan la autoestima física un poco tocada. Porque el diagnóstico del cacharro puedes tomártelo como acicate, como reto para mejorar, pero también como un insulto. O puede que no. Nadie se toma en serio lo que le diga una máquina, ¿no?

Tras el test inicial, fui recorriendo las distintas pantallas de ejercicios. Como decía al principio, hay unos cuantos ejercicios posturales, de yoga y esas cosas. No he probado aún ninguno de esos, porque los de relajación y respiración me pusieron nerviosa con sólo leer sus títulos (me pasa también con la música chill out; se supone que es relajante pero a mí me ataca), otros indudablemente me iban a causar dolores por todo el cuerpo (sí, ya sé: el dolor es al principio, luego se agradece y blablabla; ahora mismo paso) y el resto, teniendo en cuenta mis graves problemas de estabilidad, quedan totalmente descartados:

equilibrio

Aun esquivando los relajantes, los potencialmente dolorosos y los peligrosos, quedan muchos ejercicios con los que entretenerme y mejorar un poco (espero) el letal diagnóstico inicial de la tablita de las narices. En cualquier caso, tengo por delante horas y horas de frustración. A disfrutar.

2 comentarios en “Balance Board, Wii Fit Plus y la autoestima

  1. No sabes como te comprendo. Desde siempre he tenido la espalda hecha un asco, pero va a peor con los años y el sedentarismo. He intentado todo: gimnasio, natación, pilates… normalmente duro un mes o dos, pero con el pilates aguanté casi un año, porque me iba muy bien, la verdad. Pero al final me ganó la pereza, uno es como es y yo necesito horizontalidad buena parte del día. Y ahora estoy peor que nunca. Además, no tengo sobrepeso pero sí problemas de colesterol bastante alto, y debería hacer ejercicio por ese motivo también. Pero no hay manera oye. No consigo motivarme lo suficiente para usar en eso mi escasísimo tiempo libre😦

    En fin, a ver si te animas con la wii. Yo me lo planteé pero como me conozco, paso de gastarme dinero en algo que seguramente se quede apalancado. Pero ya que la tienes intenta usarla, porque suena muy divertido (excepto la parte de los insultos, claro).

    PD: yo también me doy con todos los muebles y me tropiezo en lo más llano con mis propios pies. (Abrazo comprensivo)

    Me gusta

  2. Gracias por el abrazo comprensivo. Anima saber que hay más patosas por ahí😉

    A mí también me puede la pereza. En el poco tiempo libre que tengo lo único que me pide el cuerpo es descansar (lo peor es que casi nunca lo consigo). Aunque racionalmente sepa que si hago ejercicio a la larga me encontraré mejor, me cuesta una vida ponerme en marcha. Por ahora no he conseguido encender el chisme este por segunda vez. Lo tengo aquí en medio para que, al menos, me remuerda la conciencia cada vez que lo veo. Espero no acabar guardándolo en un armario…

    Gracias por pasar por aquí🙂

    PD: Y cuídate ese colesterol.

    Me gusta

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s