Diez segundos de fama

Sí, ya sé que Warhol hablaba de quince minutos, no de diez segundos, pero el intrépido artista nada supo de internet, redes sociales y ritmos vitales tan vertiginosos, frenéticos y en definitiva desquiciados que hacen en ocasiones casi un milagro poder dedicar quince minutos seguidos a una sola cosa, no digamos ya a una sola persona. En el hoy efímero y el ahora que ya es entonces, tal vez diez segundos de fama sea lo máximo a lo que el común de los mortales podamos aspirar. Aunque en mi opinión este mortal en concreto se merece mucho más que esos diez segundos. La fama no sabe lo que se pierde.

reto_noche24h

El de la foto (no el presentador, sino el del tuit de abajo) es mi no-santo esposo (sí, el tipo con el que me casé El Día de San Eustaquio que da nombre a este blog), estrella invitada hace un par de noches en el programa La noche en 24h. Él mismo explicaba hace un par de días qué narices hacía su careto en la tele:

Anoche triunfé en el mundo de la televisión, concretamente en el programa de RTVE ‘La Noche en 24 horas’. En realidad fue un triunfo de 10 segundos o menos y por una tontería, pero a mi débil ego le vale. La cosa es que, para el que no lo conozca, en el programa tienen una sección llamada “Reto” en la que preguntan de qué evento tratan unas imágenes que emiten sobre un tema que no desvelan. Tras emitirlas varias veces piden a los espectadores que digan sus respuestas por Twitter al “reto” dichoso. Pues anoche lo acerté en seguida (trataba sobre el aniversario del asesinato de Anwar el-Sadat) y lo mande a Twitter. Mi sorpresa salta al final del programa al ver mi cara y mi tuit en pantalla. La carcajada fue tremenda. En fin, mis 10 segundos de fama. Os dejo el enlace al vídeo del programa del 6 de octubre, por si queréis sufrir hasta verme el careto.

Lo dicho, qué la fama esa no sabe lo que se pierde. Mejor. Más para mí.