San Eustaquio, año VIII

Eight

Foto: Steven Taylor

Hace un año por estas fechas me preguntaba si con el séptimo aniversario llegaría la supuesta crisis ésa de los matrimonios. La crisis matrimonial no llegó, pero el año ha sido movidito, especialmente los últimos meses. Y aún nos queda para salir del pozo… Por suerte, por decir algo, una vez más los problemas vienen de fuera (aunque se trate en este caso de algo muy interno) y esta pareja de locos sigue aquí, peleando junta contra todo lo que nos viene.

Sí, muy bonito, romántico y tal, pero digo yo que podía parar un poco el aluvión, ¿no? Tener una temporada tranquilita, así por cambiar, como idea loca…

PD: Como no todo iba a ser malo, justo antes de que se desatase la tormenta actual pudimos volver a la que sigue siendo (y por muchos años) mi ciudad favorita: Florencia. La visita anterior fue hace 15 años. Espero que la próxima no tarde tanto…

Firenze

“It’s us against them. Always”

francisclaire

“Stay with me. It’s us against them. Always. Otherwise, what’s the goddamn point?”

Francis Underwood – House of Cards – S04E06

‘Contactos’ en LinkedIn

Ignoro qué uso hacen otras personas de LinkedIn, pero para mí es básicamente un repositorio online de mi currículum por si a alguien le da por buscarme y, quién sabe, ofrecerme un proyecto o un trabajo mejor o al menos diferente del que tengo (no, eso no ha ocurrido —aún, no pierdo la esperanza—). Como no uso este servicio como red social propiamente dicha, más allá de publicar el enlace a algún artículo que escriba aquí o allá, no tengo demasiados escrúpulos a la hora de aceptar a quien me pide que me una a su red de contactos.

Aparte de algún mensaje poco interesante recibido en el programa de mensajería del servicio, no he tenido ningún problema con nadie. Hasta ahora.

Ayer inicié sesión, no recuerdo para qué, y me encontré unas cuantas invitaciones. Sin pensarlo demasiado, las acepté. Hoy recibo en mi correo personal, no en el interno de LinkedIn, este mensaje, que pego tal cual, sin corregir nada:

“Hello Pretty

How are you doing today? Thanks for accepting my connection request on Linkedin. I was actually searching for an acquaintance when i came across your profile. I must confess you are pretty and this is me being honest and not just mere flattery .I hope no offence is taken , i understand Linkedin is a business networking medium and not a dating or social networking website and i don’t intend to use it for one

You caught my eye, I am interested in communicating more and sharing more about me with you and hope to learn more about you too that is if you are single and interested in communicating further. I do believe everything is possible if we put our mind and heart together just like i believe that good things can be found in the least places.

I hope to get your response and i will write back to tell you more about me and share more recent pictures of me.”

Por mucho que digan mi marido, mi abuela y, en su momento, mi madre y mi abuelo, una tiene espejos en casa, así que de entrada desconfía de cualquier extraño que se dirija a ella como “pretty”. El resto del correo me da tanta grima que prefiero ni comentarlo.

Ni que decir tiene que este señor está bloqueado y reportado. Tal vez deba, a partir de ahora, tener más cuidado y no aceptar invitaciones tan alegremente. Porque una cosa es que me dejen mensajes poco interesantes en un sitio en el que apenas entro y otra que me molesten en mi correo electrónico. Y espero que este individuo capte el mensaje de mi silencio y no se atreva a mandarme fotos, como anuncia…

San Eustaquio, año VII

SevenFoto: Niklas Morberg

Y otro año más. Siete. ¿Es ahora cuando toca la crisis esa de los matrimonios, no?

Postales de Nueva York (II): Grand Central

Grand Central Terminal, New YorkGrand Central Terminal, New York
Se la llama a menudo Grand Central Station, pero en realidad su nombre oficial es Grand Central Terminal. La Station es la oficina de Correos situada junto a este precioso edificio, parada final de las líneas ferroviarias que a ella llegan (de ahí lo de terminal; si fuese una parada de paso sí sería una estación). Esta maravilla arquitectónica, que habréis visto en infinidad de películas (desde la infravalorada El rey pescador hasta esa reurbanización masiva de Nueva York que es la primera entrega de Los Vengadores), está situada en la calle 42, en pleno Midtown de Manhattan y rodeada de rascacielos.

Y a punto estuvo de ser enterrada por ellos. Su destino iba a ser el mismo que el de la todavía más hermosa Penn Station, demolida y convertida en una maraña infernal subterránea sobre la que hoy en día se erige el Madison Square Garden. Pero al menos la destrucción de la estación de Pennsylvania sirvió para algo. La indignación que despertó en muchos neoyorquinos (y ciudadanos de todo el país, algunos tan ilustres como Jacqueline Kennedy) inspiró la New York City Landmarks Preservation Commission, una institución encargada de proteger el patrimonio histórico de la ciudad del urbanismo desenfrenado. Una de sus primeras decisiones fue declarar Grand Central como landmark, lo que la salvó de las excavadoras.

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