Torrijas al estilo tradicional, más o menos

Torrijas v.2015

Esta vez nos ha dado por ponernos empalagosos y típicos para ofreceros una receta acorde con la época de Semana Santa, aunque nadie prohíbe que se pueda hacer en otro momento del año en el que se nos antoje. Como habréis sospechado se trata de preparar unas torrijas de las de toda la vida, con alguna personalización. La cantidad de cada ingrediente es variable según el cocinero, dependiendo de cómo de dulces, ácidas o jugosas se deseen las torrijas, pero damos una base de la que partir. Para la receta nos hemos inspirado en esta otra, pero con alguna variante. El plato no es complicado de elaborar, aunque sí que se puede tardar un buen rato por el orden del proceso en sí. Pero al final merece la pena sucumbir a la gula.

Los pasos a seguir se dividen en dos bloques: preparar el sirope de miel y las torrijas propiamente dichas. Se puede empezar por cualquiera de los dos, pero nosotros lo haremos por el baño de miel.

Ingredientes para 8 ó 10 torrijas:

Para el baño de sirope de miel

  • 100 gr. de azúcar (aproximadamente medio vaso de los de agua)
  • cuatro cucharadas de miel
  • un vaso de chupito colmado de whisky (nosotros usamos Chivas de 12 años, pero podéis usar vuestra marca de cabecera)
  • 3/4 de un vaso de agua

Para las torrijas

  • 8 ó 10 rebanadas de pan especial para torrijas o de vuestro pan de barra preferido del día anterior
  • un vaso y medio de leche (en nuestro caso usamos semidesnatada, pero también vale entera)
  • dos huevos grandes
  • una monda de limón o ralladuras en su defecto
  • una rama de canela
  • tres cucharadas rasas de azúcar
  • abundante aceite de girasol

Preparación:

Empezamos por el sirope de miel, para lo que cogemos un cazo y ponemos en él la miel, el azúcar y el chupito de whisky. Procedemos a calentar la mezcla poco a poco (removiendo de cuando en cuando para que no se pegue al cazo). Mientras esperamos, no demasiado, a que todo quede bien disuelto, podemos aprovechar que tenemos el vaso de chupito para hacernos un regalo alcohólico, pero esto es opcional. Una vez disuelto, vertemos con cuidado en el cazo el agua que teníamos preparada, calentando el contenido durante unos diez minutos que harán que la cocina empiece a oler a repostería. Después dejamos enfriar el sirope para más tarde.

Mientras esperamos a que se enfríe, calentamos en una cacerola con fuego bajo la leche con la monda de limón, la rama de canela y el azúcar, removiendo de vez en cuando para que vaya tomando aroma y sabor hasta que hierva. Cuando esto ocurra, retiramos el recipiente del fuego, le quitamos el limón y la canela y lo tapamos hasta que enfríe lo suficiente para poder remojar las torrijas sin quemarnos y sin que el pan se desintegre.

Una vez listos el sirope y la leche para remojar las torrijas, podemos poner a calentar en una sartén grande una buena cantidad de aceite para freír las rebanadas de pan. Es importante echar las rebanadas cuando el aceite esté a la temperatura correcta, porque si está demasiado frío el pan se puede empapar en exceso y no sería aprovechable. Para saber cuándo está el aceite lo suficientemente caliente, podéis echarle un trozo de pan. Cuando tenga a su alrededor aceite burbujeante y se dore un poco, sabréis que ha llegado el momento.

Cogemos cada rebanada de pan, la remojamos bien en la leche sin que quede blanda, escurrimos el sobrante en la misma cacerola y la rebozamos en el huevo hasta que quede cubierta. En esta fase de remojado tened cuidado, porque si os pasáis la rebanada puede quedar inservible o inmanejable. Ponemos la rebanada en el aceite y le damos la vuelta hasta que esté dorada por ambos lados. Hay que estar atento para que no se nos quemen, por lo que es recomendable controlar el fuego para que la sartén no sea un infierno. Una vez fritas, escurrimos las rebanadas y las colocamos en una bandeja o plato con papel de cocina para eliminar todo el aceite sobrante que podamos.

Cuando estén listas las torrijas, las ponemos en el recipiente donde queramos servirlas (recomendable que tenga algo de fondo) y vertemos sobre ellas el sirope de miel, que ya habrá enfriado, para que lo vayan absorbiendo. Si vais a consumirlas en varios días, podéis conservarlas sin problema en el frigorífico guardadas en un túper o en una bandeja cubierta de papel de aluminio. Como detalle opcional final, podéis añadir algo de canela en polvo o azúcar glaseado sobre las torrijas para ganar en aroma y presentación. Nosotros, la verdad, fuimos algo más prosaicos y procedimos a devorarlas, pero esa es otra historia. ¡Buen provecho!

Torrijas v.2015

Mis otras vidas (bis)

“Formo parte de una comunidad de vecinos de Central Park Oeste (ya quisiera yo) […] Fui miembro del comité organizador y responsable del transporte y cuidado de los ponentes de un ciclo sobre historia militar al que asistían participantes con nombres tan sugerentes como “Teniente Coronel Sandokán Ramírez”. […] He recibido cartas de despido y liquidaciones de empresas de países en los que nunca he estado. […] Tengo al menos cuatro hijos (según los centros educativos que se han puesto en contacto conmigo hasta ahora)…”.

Hace unos meses recopilé todos esos correos que no son para mí (y que tampoco son propiamente spam) pero que terminan en mi bandeja de entrada, y traté de imaginar cómo serán las vidas de esas personas que se llaman como yo. Lo titulé Mis otras vidas, y allí contaba, entre otras cosas, que según esos correos tengo hijos en Valencia, Cataluña, Madrid y otro sitio por determinar. Al parecer cuatro hijos que no son míos no eran suficientes. Faltaba un quinto. Éste se llama Michael y tiene problemas de comportamiento. Es curioso que a ninguno de mis no-hijos les vaya bien en el colegio. Tal vez sea una señal.

Esto es lo que dice el último correo que he recibido:

I am contacting you to follow up on a behavior sheet that was sent home with Michael on 1/30/15 for disruption during class. During class he was arguing with another student became angry and broke classroom material (coloring pencil). A behavior sheet was sent on 1/30 when the incident occured but it has not been returned. Please contact me at your earliest convenience. My planning hour is 9:30- 10:15am. Thanks you for you assistance.

Dejando a un lado que un profesor (o director o lo que sea, pero trabajador de un colegio al fin y al cabo) debería saber escribir (lo he pegado tal cual), ¿todo este lío porque el crío ha roto un lápiz? ¿En serio? Anda que no rompíamos cosas en clase en mis tiempos cuando nos enfadábamos. Te dejaban sin recreo y andando. Y en colegio de monjas, que conste. De hecho, eso de romper algo cuando estás discutiendo con otro niño me suena a algo que yo habría hecho. A algo que es más que probable que hiciera. Al menos un par de veces. A lo mejor el tal Michael sí que es hijo mío…

Regalos de aniversario

Taza y camiseta de 'Doctor Who' y pañuelo de 'Sherlock'

Entre los proyectos antiguos, los nuevos y el jaleo cotidiano general tenía pendiente compartir por aquí los regalos que mi no-santo esposo me hizo por nuestro decimosexto aniversario juntos (¡16 años!).

Tres frikadas BBC style, inspiradas por dos de nuestras series favoritas, Sherlock y Doctor Who (esta cada vez menos favorita, todo hay que decirlo).

El primero es este pañuelo de Sherlock, oficial, con un diseño que recuerda al de las bufandas que lleva en la serie el detective (que no viene incluido, por desgracia…).

Un pañuelo de 'Sherlock'

Seguimos con esta genial camiseta que incluye una Tardis, un destornillador, un ángel y el famoso Timey Wimey.

Wibbly Wobbly Timey Wimey... Stuff

Y para terminar, una taza de mi segundo Doctor favorito, David Tennant. El primero es Tom Baker, el cuarto, mi Doctor.

Taza - 'Doctor Who' - David Tennant

Taza - 'Doctor Who' - David Tennant

Taza - 'Doctor Who' - David Tennant

No está nada mal el botín, ¿no?